Preso por negro y crítico - racismo en Cuba
Ciudad de La Habana, marzo 2009

Experimento de una raza

Víctor M. González Buduen

Un testimonio racial, contado en palabras sencillas, para la comprensión clara de un problema nada sencillo. Mi nombre es Víctor M. González Buduen. Fui detenido en forma arbitraria en la noche del miércoles 11 de marzo, sin previa comunicación de las razones y sin que se me mostrara orden de detención alguna. El oficial a cargo de mi arresto solo dijo una cosa, bastante usual pero bastante rara, legalmente hablando: yo debía acompañarle y punto. ¿Hora?: 10. 00 pm; un tiempo ilegal en una patrulla de la policía. ¿Depósito?: Estación de la policía en la localidad de Cojímar, al este de La Habana y bien famosa por las corridas marinas de Hemingway, el escritor.

Al llegar allí, comienzo a percibir el mal ambiente creado en torno a mi persona. Dijo el guardia ubicado en la puerta: “ya llegó el negro vago”. Y al dirigirme a la carpeta a indagar el por qué de la detención, solo obtengo el silencio como respuesta. 6 u 8 minutos más tarde el Segundo Jefe de dicha unidad solicita mi presencia en una oficina, comunicándome que estoy acusado del delito de “peligrosidad”, y acto seguido intenta conminarme a firmar unos papeles que, por supuesto, ni me tomé el tiempo de leer. Tomaron todas mis huellas con fotografías incluidas; todo eso con la habitual prepotencia y falta de profesionalismo casi normal en quienes ostentan el poder en nuestro país.
“Eres un negro payaso”, dijo el oficial que me estaba tomando las huellas en presencia del mencionado Segundo Jefe de esa unidad. El jefe de Sector –pequeña unidad policial a nivel de barrio – que me acusaba, no estuvo por todo aquello. Algo ya olía mal.

Luego de todo ese proceso, en el que parece que habían capturado un negro émulo de Osama Bin Laden, me confinaron en una de las cuatro mazmorras transitorias ubicadas al fondo de la Unidad. Era un semicuarto húmedo y pestilente pintado hace mucho tiempo ya con cal blanca, con un hueco adornado de barrotes fungiendo, o fingiendo, como ventana (terrible frío) y, en su pared, al fondo, un tubo salido de sus paredes laterales haciendo la función de ducha helada. Frente a ella, a menos de dos metros y medio, un hueco donde el deshecho humano debía posarse. (Los papeles usados para tales menesteres campeaban a su libre albedrío sin hacinamiento alguno).
Las cuatro mesetas de cemento imitaban a 2 literas, situadas una frente a la otra, en la entrada de la celda. Así era la que sería mi morada en los seis próximos días.

Al entrar percibo que son cuatro imitaciones de cama, y que en dicho local redu¬cido hay 8 personas (por supuesto negros el 90 %). A parte de los cuatro afortunados mejor ubicados, se encontraba uno que dormitaba con una espuma de dos pulgadas de espesor en el estrecho pasillo, y los otros tres acurrucados en rincones (ya sin colchón) de las cama-mesetas, gracias a la solidaridad de la comunidad de negros presos. (Los colchones eran distribuidos a las 10.00 pm hasta las 7: 00 am del día siguiente. Son cuatro celdas a razón de cuatro mesetas-cama para tres de ellas, y dos para una celda de mujeres, es decir que existen 14 colchones. Lo que deja claro una cosa: quien se hospede después de su repartición…pues ya sabemos).

¿Entonces, dónde me acomodo yo?, pregunto irritado al guardián. “Acomódate donde quieras, las otras celdas están llenas”, me respondió este de mala gana. Los seis días restantes, en los que pude ver la detención de personas por delitos irrisorios (por ejemplo, venta de dos ristras de ajo) pude darme cuenta de que la mayoría de las personas, acusadas o no por lo mismo que me colgaban a mí, eran personas el 95 por ciento de tez negra, tipificadas como delincuentes por las autoridades cubanas. Lo sabido se confirma una vez más. La negritud es el punto de partida de mi detención. Ya desde mi incorporación al Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), el jefe del Sector de la policía, conjuntamente con otros funcionarios públicos, lo que en Cuba llaman los factores del barrio (miembros de los CDR, del PCC y de la FMC), arrecian su hostigamiento a mi persona, No es meramente mi desvinculación del trabajo con el Estado, sino el peligro que significa mi trabajo con la comunidad negra. Poco conocido como soy, pues parecía relativamente fácil “desaparecerme” en las mallas duras de la “peligrosidad”.

Fueron en resumen seis días en los que noté la preocupación que produce la problemática racial en determinados espacios sitiados. Escuchar desde mi celda el comentario, a lo lejos, de determinados oficiales invisibles es más que suficiente. “Dicen que es de un grupo disidente negro, de los de Obama”, ese es el tipo de comentario que puede sintetizarlo todo. Pero es un craso error. No soy de los de Obama, aunque le admire en lo que vale y significa. Solo pertenezco a una asociación cuya única aspiración es contribuir a la eliminación de las leyes, decretos y medidas racistas que laceran nuestras vidas, haciéndonos vegetar en una sociedad alimentada por sentimientos racistas solapados y verdades racistas escondidas.

Pero gracias a todas las personas que de forma desinteresada estuvieron al tanto de mi y de mi familia, significativamente al Comité Ciudadano por la Integración Racial, el partido Arco Progresista, o el amigo Juan Governa, también miembro del CIR y activista de derechos humanos, la consecuencia inevitable para un acusado de peligrosidad en Cuba no se consumó. El apoyo constante y la diligencia de una abogada de causas perdidas para la ley, y ganadas para la justicia, evitó que hubiera que ventilar frente a los tribunales la decisión tomada en otra parte. Fue todo ese movimiento solidario que aglutinó los sentimientos más nobles del ser humano mismo y arrinconó a las fuerzas policiales, y otras ocultas, llevándolas a reconsiderar su indigna acción. He sido devuelto así al seno de mi hogar, aunque no a la libertad, porque mientras haya personas, sin distinción de razas, limitadas por sus derechos, muchos ciudadanos seguiremos luchando.

Ya en la calle, me vuelvo a hacer la pregunta de siempre: ¿qué va a ser de todos aquellos jóvenes, principalmente negros y mestizos, que penan la injusticia en la impotencia y el olvido? El CIR tiene un desafío. Yo tengo una tarea.
Nota: en estas unidades de detención transitorias jamás la frecuentan organismos internacionales, quizá por eso sus condiciones infrahumanas, sin acceso siquiera a una hoja de papel y a un lápiz para escribir un poema.
Venezuela - O Calla para siempre Morocho
Leonardo Calvo Cárdenas                                                            
Vicepresidente del Partido Arco Progresista

La Habana, 10.02.2009

El presidente venezolano Hugo Chávez sin siquiera sonrojarse, sin que le tiemble un tendón de su rostro ha lanzado, el mismo, una campaña destinada a reformar la constitución vigente en Venezuela, con el objetivo de legalizar institucionalmente su pretensión de reelección indefinida.

Sin tomar en cuenta las inequívocas señales de descontento y rechazo que se manifestaron en el referéndum por la reforma constitucional de diciembre de 2007 y en las recién celebradas elecciones municipales y regionales ―en los que respectivamente el chavismo no pudo concretar la cubanización de Venezuela y perdió el poder en muchas alcaldías, los estados más ricos, las grandes ciudades y  casi todo el distrito capital― el líder venezolano a través de esa nueva ofensiva política pretende hacer realidad el sueño dorado de imponer dominio total y  perpetuo sobre la sociedad venezolana y de paso coloca a los descendientes de Miranda, Bolívar y Rómulo Gallegos en la disyuntiva histórica de poner el destino de varias generaciones de venezolanos a merced de los designios y caprichos de un moderno Mesías todopoderoso e infalible, implacable e incuestionable que se empeña en reproducir el ciclo poco original de acceder al gobierno bajo la promesa de instaurar y defender la  liberad y la democracia para terminar instaurando una autocracia despótica

Cuando llegue el momento en que los cerca de 17 millones de venezolanos con derecho al voto se enfrenten a la enorme responsabilidad de una decisión trascendental deben estar conscientes del alto precio que implica hacer concesiones extremas en las potestades cívicas e institucionales que constituyen los principales guardianes de los derechos, la voz y  los sueños de los individuos y las colectividades, para después comprobar lo que tantas veces ha demostrado la historia: es preferible el peor hombre gobernando cuatro años que el mejor gobernando cincuenta.    

Si finalmente ese día clave la mayoría de los venezolanos comete el error estratégico de entregar al presidente Chávez esa patente de corzo política que tanto desea, sólo deberán aguardar el transcurso infalible del tiempo para ser testigos y victimas de la depauperación material y económica que sin remedio generan las autocracias carismáticas. En el caso de que Chávez logre perpetuarse en el poder sus compatriotas asistirán al triste espectáculo de ver mucho de sus recursos y riquezas repartidas por el mundo, so pretexto de tributar a la solidaridad y el internacionalismo, pero con el real objetivo de comprar conciencias y sobre todo engrandecer la imagen del máximo líder como supremo benefactor, aún más allá de sus fronteras.

Cuando sólo restan pocos días para el referéndum decisivo el pueblo venezolano debe saber que si se decide a convalidar en las urnas la pretensión de Chávez se arriesga a ser paulatinamente despojado no solo de todas sus libertades y patrimonios, sino también de los mecanismos y espacios para reclamar los derechos perdidos.

En ese camino sin retorno hacia el odio y la apatía los venezolanos tendrán que acostumbrarse a mirar nerviosamente hacia los lados antes de decir, siempre en voz muy baja, lo que piensan  y sienten, porque serán obligados a renegar de su fe, su pasado, sus tradiciones,  sus aficiones y  hasta de sus familiares que sostengan criterios políticos diferentes, porque se impondrá una sola voz y una sola verdad.

Con el tiempo se darían cuenta como se anula la autosuficiencia material y la autoestima espiritual de los ciudadanos mientras el supremo dueño de todo distribuye menos y exige total agradecimiento.

Poner en manos del enardecido inquilino de Miraflores tanto y tan extendido poder condenaría a ese pueblo a verse un día imposibilitado de escoger que educación dar a sus hijos, tal vez obligado a financiar los mecanismos de vigilancia, control y delación perpetuas que sustentan las autocracias totalitarias, además de asumir el destierro como única salvación a la represión, el chantaje y la desesperanza

Si el presidente Chávez logra su mal disimulado anhelo redundaría con el tiempo la disminución de la población, porque los jóvenes se lo pensarían dos veces antes de traer hijos al sufrimiento, la escasez y la incertidumbre.

Acaso imaginan los venezolanos que de imponerse el sistema de poder absoluto y derechos nulos con que sueña el más aventajado discípulo del ex presidente Castro  se verán obligados a renunciar al disfrute de los éxitos realizaciones de los venezolanos que se desenvuelvan fuera del país porque los artistas y atletas que no comulguen con el poder establecido serán desconocidos y olvidados.

En fin deben los venezolanos estar concientes de que si toman la determinación de retrasarse doscientos años en los esquemas de convivencia humana y supeditar su presente y  futuro a los ardores, humores y ambiciones de un solo hombre, de muy dudosa vocación democrática por demás, se exponen a perder mucho de lo que han logrado o soñado como individuos y como nación.

Les alerta la voz de la experiencia de alguien que como muchos cubanos ha vivido toda su existencia en un paraíso de mentira, hipocresía, intolerancia, miseria y represión como el que ahora le prometen a ustedes.

Desde Cuba podemos decirte que estas a tiempo, decide por tu libertad, con sus riesgos y sus retos, o calla para siempre morocho. 
Hacia un nuevo Gobierno en Cuba - RAFAEL ROJAS
El País del 27/02/2008

 “Tras un régimen unipersonal de medio siglo, inicia la lenta e indecisa formación de un nuevo Gobierno en Cuba. A juzgar por los últimos meses, ese Gobierno sigue la misma ideología del anterior, pero posee un jefe, un estilo, un lenguaje y una racionalidad diferentes”.

“A Raúl Castro y su equipo, por lo visto, no les interesa jugar a la confrontación con Estados Unidos, ni la alianza con Chávez y Morales, ni el proselitismo obsesivo de Cuba en América Latina y el Tercer Mundo. A esos sucesores les interesa, sobre todo, reconstruir la legitimidad histórica del socialismo por medio de la satisfacción de las necesidades básicas de una ciudadanía deseosa y, a la vez, temerosa de cambios”.

“La realidad de un país en crisis desde hace 16 años, por lo menos, es mirada de frente por la clase política. Los muchos y graves problemas de Cuba -transporte, vivienda, escasez, bajos salarios, altos precios, imposibilidad de viajar, falta de acceso a Internet, dos monedas, apartheid turístico...- no se esconden bajo la retórica triunfalista de la "batalla de ideas", ni se atribuyen al "criminal bloqueo imperialista" o a la "guerra mediática de la mafia de Miami". Por primera vez, las causas de los problemas de Cuba se localizan en una legislación obsoleta y una administración ineficiente”.

“Habrá que esperar un poco más para saber si esa visión gerencial es capaz de contener el malestar de la población y, sobre todo, para saber si con un partido único y una economía estatalizada es posible alcanzar una administración pública eficiente. Aún no sabemos, con certeza, cuántos deseos de ser libres tienen los ciudadanos de la isla".

“La formación de un nuevo Gobierno en Cuba, que se verá con mayor claridad cuando se reestructure el Consejo de Ministros y cuando la Asamblea Nacional comience a aprobar las medidas anunciadas, implica la subsistencia del mismo Estado” . “El objetivo de las élites cubanas es la creación de un nuevo Gobierno dentro del viejo Estado”.

“Para un país como Cuba, sometido durante medio siglo a la voluntad de una persona, ese cambio, por muy limitado que sea, es importante. Cuba comienza a ser gobernada por instituciones -el protagonismo de la Asamblea Nacional continuará reforzándose en los próximos meses- y la intervención de la clase política insular en la toma de decisiones es cada vez mayor. Quienes desean una transición a la democracia deberán aspirar a que las instituciones del régimen se abran al reconocimiento de la oposición y el exilio y a la comunicación con el verdadero malestar de la ciudadanía. Cuando ese contacto se produzca, dichas instituciones aprenderán a tolerar que la sociedad civil las rebase y a coexistir con nuevas asociaciones políticas, en condiciones de libertad. Sólo entonces nos acercaremos al fin del Estado socialista en la historia contemporánea de Cuba”.

© Diario EL PAÍS S.L.
LUIS YÁÑEZ-BARNUEVO en EL PAÍS, sobre Cuba y la izquierda europea

EL PAÍS, 6 de octubre 2007


TRIBUNA: LUIS YÁÑEZ-BARNUEVO

Cuba y el socialismo europeo




Luis Yáñez-Barnuevo es diputado al Parlamento Europeo y copresidente de la Asociación Internacional Cuba-Europa en Progreso.

Hace casi cincuenta años, la Revolución cubana se convirtió rápidamente en el referente idílico de la izquierda política e intelectual europea. Reunía todos los ingredientes míticos. Los jóvenes barbudos, la caída de la dictadura corrupta de Batista, el reto al imperialismo norteamericano, el apoyo masivo de los cubanos a la Revolución. Para el imaginario colectivo de la socialdemocracia europea, el autotitulado socialismo real del bloque soviético nunca fue un modelo, pero aunque parezca sorprendente aún conservaba entonces en algunos una aureola atractiva que compartiera poco después con la Revolución Cultural China. Pasarían años todavía hasta que con la evidencia abrumadora de los crímenes del estalinismo y del maoísmo borraran cualquier resquicio de comprensión o simpatía por ciertos sectores socialdemócratas.

En cualquier caso, se dijo, la Revolución cubana era distinta, era la auténtica, la que merece todos nuestros apoyos. La rápida evolución castrista hacia el marxismo-leninismo y su alineamiento con la URSS se justificaba con los avatares de la guerra fría. La pronta represión de intelectuales, artistas y homosexuales, seguida por la supresión de todo ejercicio libre de profesionales como médicos, abogados, arquitectos, el cierre de todos los comercios privados, hasta el último y modesto colmado... se justificaba con la expresión castiza "no se puede hacer una tortilla sin romper huevos". A los primeros, decenas de miles, de exiliados se les calificaba sumariamente de "gusanos" contrarrevolucionarios. Cuando les tocó irse a revolucionarios de primera hora, a intelectuales y escritores prestigiosos, se siguió buscando justificaciones, se trataba de escritores burgueses, no soportan la vida austera de la Revolución, la han traicionado.

Pero mientras tanto, con el paso del tiempo y del cariz real que tomaba el régimen cubano, las cosas no iban sino a peor. La desaparición de la más mínima libertad de expresión y de creación artística, el cierre o la prohibición de cualquier centro o local cultural o social independiente, lo que incluye la inexistencia legal de organizaciones no gubernamentales de cualquier tipo, el aumento constante de mareas de exiliados, el encarcelamiento cada vez más frecuente de disidentes pacíficos y sobre todo el fracaso de la economía estatalizada, a pesar del ingente subsidio soviético, la permanencia de la cartilla de racionamiento y la escasez generalizada fue disminuyendo las simpatías europeas a la Revolución cubana. Con todo ello, el desenganche de la izquierda europea con Cuba se fue haciendo más evidente. La actitud firme y razonada contra la dictadura cubana de intelectuales reconocidos por la izquierda, como Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo, Carlos Fuentes, Jorge Edwards y, por supuesto, de Cabrera Infante, entre otros, demostró a los que aún dudaban el fracaso de la Revolución y la imposibilidad de reformarla desde dentro.

Para cualquier observador avisado, la aparente adhesión de las masas cubanas (movilizaciones, concentraciones y demás campañas dirigistas) no es más que parte de la estrategia de supervivencia que los cubanos, por necesidad, han tenido que desarrollar, con un magistral uso del disimulo, para no tener problemas con la seguridad del Estado. La otra parte de dicha estrategia es el sinfín de imaginativos recursos que cotidianamente tienen que inventar ("resolver") para poder alimentarse con tan escuálidos sueldos y tan magro abastecimiento de materias primas. Resulta dramáticamente paradójico que uno de los principales ingresos de divisas en Cuba, sin el que no podrían sobrevivir, sean las remesas que envían a sus familiares... los dos millones de cubanos exiliados.

Sin embargo, aún hoy se oyen voces de defensa de la dictadura cubana en la izquierda democrática europea y sobre todo es clamoroso el silencio de tantos. Es como si hubiera una resistencia subconsciente a renunciar a los sueños de la juventud, aunque esos sueños se hayan convertido en pesadilla. Los acontecimientos de la primavera de 2003 con el fusilamiento sumarísimo de tres jóvenes de color que intentaban secuestrar una lancha para huir de Cuba y la detención de 75 intelectuales y periodistas, de los que todavía quedan unos cincuenta en prisión, fue una nueva prueba para la izquierda, de la que destacó el premio Nobel José Saramago, que publicó un amargo artículo titulado Hasta aquí hemos llegado, en el que anunciaba su desvinculación con el régimen cubano.

La grave enfermedad de un Fidel Castro ya anciano y la cesión de sus poderes a su hermano Raúl, de 75 años, junto con un pequeño grupo de dirigentes, ha abierto expectativas de cambio. Lo que nadie sabe es en qué sentido. La posición oficial es que a Fidel Castro lo sucederá el Partido Comunista de Cuba. Lo que sí se impone es estar preparado para los acontecimientos desde dentro y desde fuera de Cuba. Es evidente que el protagonismo de lo que debe ser Cuba después de Castro deben decidirlo los cubanos mismos. Pero no es menos cierto que desde fuera deberíamos ayudar a una transición pacífica y ordenada hacia la democrática que permita a los cubanos estabilidad, libertad, prosperidad y esperanza en el futuro. El Gobierno de EE UU no parece por ahora dispuesto a levantar el embargo que mantiene, aunque con muchos agujeros, desde hace cuarenta y tantos años, y que ha demostrado ser un rotundo fracaso que sólo ha contribuido al fortalecimiento de los duros de dentro y de fuera. La América Latina de hoy, con mayoría de Gobiernos de izquierda de distinto signo, debería jugar un papel importante para integrar la Cuba del futuro en su seno. Y la Unión Europea debe seguir lo iniciado por el Gobierno español de mantener un diálogo crítico, franco y sin condiciones con Cuba, que le permita estar presente a la hora de los hipotéticos cambios.

Pero, ¿cuál debe ser el papel del socialismo democrático europeo en esta coyuntura? De entrada, fortalecer la comunicación y la colaboración con aquellos que en Cuba se reclaman de nuestra misma corriente ideológica. Ésa es la orientación del Partido Socialista Europeo y de sus miembros. De ahí que socialistas italianos, belgas, suecos, alemanes, franceses, cubanos y españoles hayamos constituido una asociación "Cuba-Europa en Progreso", junto con la Corriente Socialista Democrática y el Arco Progresista que dirige Manuel Cuesta Morúa, uno de los mejores exponentes de la izquierda democrática cubana, quien en medio de mil dificultades, acosos, actos de repudio, confiscaciones y periódicas detenciones mantiene firmes sus ideas y sus iniciativas por conseguir una Cuba democrática con el instrumento del diálogo y la tolerancia.

Puesto que nuestros principios y valores éticos son universales, la izquierda europea puede y debe colaborar para que pronto los cubanos, y quienes viven privaciones similares o peores, disfruten de los derechos y libertades del Estado de bienestar que en Europa disfrutamos y a los que no estamos dispuestos a renunciar.

www.elpais.com/articulo/opinion/Cuba/socialismo/europeo/elpporopi
/20071006elpepiopi_13/Tes


© Diario EL PAÍS S.L.
La hora de los reformistas
Encuentro en la Red

Dos entrevistas y un mensaje: ¿Será Mariela Castro Espín el legado de Raúl al país?

por Dirk Van den Broeck



* El autor es secretario de Cuba-Europa en Progreso y representante internacional del Arco Progresista.



miércoles 8 de agosto de 2007

La última entrevista a la hija de Raúl Castro, realizada por la agencia española EFE (Mariela Castro: Cuba está preparada para transformaciones con y sin Fidel), es la segunda enteramente política que concede Mariela Castro Espín. Pero al coincidir con las vacaciones de verano, ha perdido desafortunadamente el efecto masivo que merece. La primera sí tuvo gran resonancia internacional porque apareció en el mes de abril en el diario español El País ("Fidel es un revolucionario, Franco era un fascista").



Mariela Castro Espín (al centro), durante los funerales de su madre, junto a los miembros del Politburó Esteban Lazo (izq.) y Carlos Lage. (AP)


Un día sabremos en qué medida Raúl Castro ha sido cómplice de su hija y/o viceversa: resulta evidente que esta mujer goza de cierta independencia espiritual. Si se deja "usar" por su padre, podría ser solamente por la convicción íntima de poder expresar las ideas que le son caras, y más o menos de la manera que elija. Si Raúl Castro, por segunda vez, no la ha llamado al orden, no está totalmente inconforme con sus declaraciones. Y el general debe saber muy bien que su hija ya está explorando horizontes poco ortodoxos.
Si Fidel es castrista y Raúl nacionalmarxista, Mariela parece reformista. Además, no creo que ella sea dueña de su dinámica político-mental: da la impresión de ser lo suficiente receptiva para evolucionar, dejando entrar los estímulos de la realidad y pesquisando pedacitos de verdad en los contactos y la lectura no-partidistas —¡ella sí debe tener acceso a Google!—; no como una oportunista mediocre (que abundarán en el proceso venidero), sino defendiendo ciertos principios éticos que, a pesar de todo, debe haber heredado de sus dos padres, aunque de manera muy torcida.
Esta mujer tiene la ambición de contribuir, al menos, a la aceleración de los hechos. Mariela Castro Espín vuelve a atacar por segunda vez en tres meses, con casi el mismo mensaje; aunque esta vez se despide sin tabúes de Fidel: "La preocupación que todos teníamos de perder a nuestro líder ahora la tenemos más cerca".

Ciclón con cabeza dura

¡Sublime la manera en que se distancia de su tío en las citadas entrevistas, sin que éste le pueda reprochar abiertamente una sola palabra malévola! (¿o le ocultarán estas noticias?).
-"Las personas cuando envejecen tienen que dejarse cuidar, que es lo que nunca dejó Fidel. Fidel se dedicó siempre a cuidarnos".
-"Su autoridad moral es tan grande y sus planteamientos tan bien argumentados, que se tienden a asumir. Resulta difícil pensar en otras alternativas".
-"Es un ciclón, pero también una cabeza dura" (abril de 2007).
En abril de 2007, Mariela declaraba que desde junio de 2006 no había visitado a su tío. Tan íntima no puede ser su relación con Fidel.
En las dos entrevistas apenas le atribuye un elemento positivo al gobernante. Lo encuentra, sí, impresionante ("un ciclón"), pero hay sobre todo compasión. Enumera indirectamente todos los defectos caracterológicos de Castro I, citando las "virtudes" que atribuye a su padre y que son justamente las que importan para poder dirigir un país.
Es obvio que quiere profundamente a su padre y sorprendería si esto no fuera recíproco. Raúl probablemente la admire por su relativa "independencia de espíritu" (que el sistema niega a los cubanos de a pie), la consulte y, sabiendo que a él tampoco le queda mucho tiempo, quiera dejarla como legado al país y, de paso, asegurarse un lugar honrado en la historia de Cuba.
¿Quién más idóneo que su hija para suavizar los recuerdos ásperos, resaltar lo positivo, tratar de hacer perdonar o olvidar las estupideces y atropellos contra los derechos humanos que pueda haber cometido en su vida, y salvar su honor personal?
Es real el riesgo de promover a su hija joven y audaz, a la que admira como padre: se le puede escapar de la mano castrista. Pero, ¿no preferirá Raúl este riesgo conocido a la certidumbre de que el inmovilismo castrista mantendrá a Cuba en la ruina permanente, para terminar en el caos y "la contrarrevolución" lisa y llana?
¿No sería una catarsis para el padre si Mariela, como miembro de la familia Castro, contribuyera (no sólo simbólicamente) a la reconciliación entre los cubanos?
Más aun que en la primera entrevista, da la impresión de que Mariela Castro se siente lo bastante decidida para pedir "medidas económicas, mejoras sociales y perfeccionamiento de los mecanismos de gobernabilidad para hacerlos 'más funcionales', con el objetivo de hacer al pueblo cubano más responsable de su realidad".
Desde luego, presenta estratégicamente los "cambios estructurales necesarios" como conformes a la línea de Fidel —¿qué más se puede esperar en este momento?—.
En ningún momento Mariela Castro expresa un anatema contra la introducción de mecanismos de mercado, ni advertencias fundamentales contra el "peligro" de mecanismos democráticos, pero sí formula algunas garantías.

Sin noticias de Chávez


Cuando en abril pasado El País la pulsó sobre el pluripartidismo, Castro Espín respondió con la siguiente herejía contra la ortodoxia comunista: "Para Cuba, ahora mismo, en estos momentos, creo conveniente el partido único". ¡Sus reservas no podrían ser más circunstanciales! Y sigue Mariela: el partido único "es lo que ha permitido mantener su unidad como nación soberana e independiente y sus conquistas sociales".
Desde la prudencia y el optimismo podrían interpretarse sus palabras de la siguiente manera: si se garantiza, no el mantenimiento del superado sistema comunista, sino una soberanía real respecto a EE UU y la democracia social (para no decir la socialdemocracia), un día podremos reconsiderar el asunto de la democracia plena, profundizado con elementos participativos que ya queremos introducir.
En general, llama la atención que las dos entrevistas se dedican casi por completo a asuntos internos, con una sola referencia a "esa transición ridícula que están planteando los norteamericanos [léase Bush] muy oportunistamente y la gusanera [léase la parte intransigente de derecha]". La expresión castrista "gusanera" es la única palabra que afea un discurso por lo demás muy civilizado.
Dicho sea de paso, en ambas entrevistas la "ingrata" Mariela pasa por alto a Hugo Chávez, cuando este último es quien mantiene parcialmente la Isla funcionando con sus subsidios y su apoyo político. El plagio del lenguaje y las gesticulaciones de Fidel, a cargo de un grosero Hugo Chávez, deben producir náuseas a Raúl; para no mencionar el efecto adverso que es de suponer provoque en la sensible psicóloga Castro Espín.
Tarde o temprano, Chávez podría convertirse en una molestia para La Habana, por comprometer un entendimiento con Washington. ¿No dijo Raúl Castro el 26 de julio que "hacer concesiones unilaterales… no forma, ni formará parte, del estilo de los patriotas y revolucionarios cubanos"? Esto se podría interpretar así: después de Bush sí queremos hablar sobre concesiones bilaterales.

'Lo dice la hija de Raúl'


Las entrevistas concedidas por la hija de Raúl Castro son prueba de que ya empezó el proceso de lucha por el poder entre reformistas, semirreformistas, duros y semiduros, oportunistas del futuro y del pasado.
Dice Mariela: "No todos los dirigentes saben encaminar los procesos participativos, y es una lástima". Por el momento, el debate —si es que lo hay— se lleva puertas adentro. En algún instante los dirigentes no podrán evitar tomar al pueblo y a los intelectuales como testigos en sus disputas internas, para fortalecer sus posiciones en detrimento del otro sector. En el fondo, es lo que Mariela está haciendo desde su posición única.
Castro Espín aspira a una renovación de la cúpula, no solamente de los viejos. A los jóvenes dirigentes, como Felipe Pérez Roque, no les debe gustar cuando Mariela advierte sobre "otros líderes que vengan, los que surgirán, porque a veces los líderes aparecen cuando menos te lo imaginas".
Mariela Castro es la "hija de…". No la hija de Fidel, lo que ya sería un handicap. Es la hija del hermano menos locuaz: el que menos ha hablado y, por eso, menos estupideces públicas ha profesado. Gracias a ella, los reformistas vacilantes que van a aparecer dentro del partido, quizás podrán ponerse a cubierto de las balas de los intransigentes. "No lo digo yo, lo dice la hija de Raúl".
Mariela es todavía una virgen política, técnicamente hablando, pero con la ventaja que tiene una virgen que ha leído los manuales sobre todas las posibles posiciones, escritos por los que mejor saben cómo funciona esa kafkaiana sociedad castro-comunista. Además, debe conocer muchos detalles, a veces embarazosos, sobre dirigentes y cuadros.

Formación de psicóloga


Con su trasfondo científico, debe saber muy bien lo que hace con la mente de uno el poder ilimitado, y viceversa: qué tipo de personalidades se sienten llamadas a ejercer este tipo de poder. Además, tiene experiencia como directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), es valorada internacionalmente por su trabajo profesional y no está aislada de lo que pasa fuera de las costas de la Isla.
Dentro del sistema, no eligió el camino más fácil o conformista: le gusta pelear a favor de ideas y prácticas justas. Se conoce que defiende a los homosexuales y a las mujeres víctimas de la sociedad machista. Podría haberse limitado a eso (dentro de la izquierda mundial ya es obligatorio), pero tuvo la audacia de defender radicalmente a los que están en el último escalón de la estima popular, los transexuales, e incluso su derecho a ser operados.
En este contexto, bien podría dar lecciones de aceptación positiva a muchos elementos, dentro y fuera de la disidencia cubana y latinoamericana, y a la derecha fundamentalista en Estados Unidos.
Por fin, y esto puede ser determinante: Mariela Castro es una mujer con carisma. Tiene un look agradablemente atractivo y luce madurez personal. Puedo equivocarme, no sé todavía si está apta para la difíciles tareas de la política: mi única fuente de información es Google. ¿Le dejaría Raúl el campo libre si ella no tuviera los talentos requeridos para cumplir algún papel importante?

2008, año clave


El último acto será el más difícil: la profunda democratización de un país que asistió libremente a las urnas por última vez en 1948, y donde la sociedad civil está casi ausente. Ojalá el proceso no se detenga en alguna solución intermedia, una especie de solución medio chavista, medio vietnamita.
Pero faltan dos elementos importantes para que las grandes maniobras puedan empezar:
-Desaparición de la escena política de Fidel Castro (evento en curso).
-Desaparición de la escena política de George W. Bush en noviembre 2008 —condición que el propio Raúl Castro sugirió en su discurso del 26 de julio, para que Cuba estuviera dispuesta a "concesiones no unilaterales" (evento seguro). Y posible victoria de los demócratas en EE UU (evento probable).
Un tercer elemento contribuiría muy positivamente a una posible transición gradual, tranquila, humana, sin revanchismo y sin baño de sangre social, como desean en general los países de la Unión Europea: la no reedición de la política de aislamiento del hoy ex presidente español José María Aznar respecto a Cuba. O sea, la reelección de los socialistas en el gobierno de España en la primavera de 2008 (evento probable).
Si estos tres eventos coinciden en 2008, podríamos asistir a una aceleración de un proceso en la Isla que nada gustará al prolijo Hugo Chávez, quien tratará con todas sus maniobras de impedir que se le escape Cuba, porque esto podría inducir su propia tumba política.

La disidencia y los reformistas


Para resumir, las dos entrevistas en la prensa internacional parecen responder a la necesidad de un determinado sector más-o-menos-reformista dentro del PCC, parcial pero no exclusivamente alrededor de Raúl Castro. Esa gente quiere fortalecerse para prepararse mejor con vistas al debate interno, usando —o abusando— de las buenas intenciones de Mariela Castro, que podría tener su agenda más radical.
No por aparecer sólo en la prensa internacional, sus principales destinatarios son exclusivamente los externos, Europa y EE UU. Esto es consecuencia absurda de que ni siquiera el PCC dispone de mecanismos institucionales para realizar el debate, que en primera instancia se quiere interno, principalmente con los altos cuadros. La prensa internacional ofrece esta posibilidad: un debate cerrado al cubano de a pie se puede filtrar de manera gradual hacia los dirigentes y los cuadros, que lo pueden copiar, mandar por mail, comentar, digerir.
Los demócratas cubanos tienen interés en difundir entre la población las ideas reformistas —casi subversivas— de Mariela Castro Espín. Otros están por seguirla, para impedir que el debate se limite a la órbita de los de arriba.
Parece llegar la hora de los reformistas. Por un lado, los reformistas vacilantes, dentro o cerca del poder; por otro, los reformistas-gradualistas, que están fuera o en la oposición organizada. Para la disidencia, sea socialdemócrata, liberal, nacionalista o democristiana, no es hora ya de sostener invariablemente que nada cambia, sino de tratar de aprovechar cautelosa e inteligentemente los márgenes que puedan surgir, pero sin "desarmarse".
Sin la presión de una oposición vigorosa, las Mariela se desinflarán antes de haber volado, o se convertirán en puras figuras de excusa o adorno. Las fuerzas que quieren crear una especie de "Cuba a la vietnamita", todavía predominan.

Miedo, agenda social y represión


Podría ayudar si sectores disidentes buscaran una plataforma social mínima (salud, enseñanza, desempleo, jubilaciones…), suficientemente clara y realista. Una plataforma moderna, nada neoliberal, que desmienta la teoría del miedo de la población —nada absurdo— a un baño de sangre social acelerado después de Castro. Digo acelerado porque hace tiempo que ya está en marcha.
La propaganda (inter)nacional de La Habana se sustenta en la salud y la educación. Limitarse a exigencias político-institucionales y de defensa de derechos humanos, cuando hasta ahora una mayoría de la población piensa principalmente con su estómago, podría dar la impresión, a menudo falsa, de que la oposición no se preocupa por lo social.
No hay nada humillante en reconocer los intentos sociales y educativos del gobierno, sobre todo cuando los beneficios sociales se erosionaron sin remedio por falta de una economía eficiente; tampoco que para regenerarlos se necesitan reformas.
Costa Rica no es el cielo en la tierra, pero ese país democrático ha logrado impresionantes avances sociales y educativos y, hasta donde se sabe, su organización sanitaria y educacional combina muchísimos más elementos de gratuidad y calidad que Cuba.
Sería irrealista prometer fórmulas avanzadas de seguridad social como en Europa. La ruina económica no lo permitiría por mucho tiempo. Sí sería absurdo tomar como último paradigma los principios de la (in)seguridad social del gran vecino, Estados Unidos.
Mientras, la represión sigue, aunque se dice que su intensidad ha disminuido. Los presos políticos no serán liberados ni este año, ni probablemente antes del fin de 2008 - ni los 5 volverán - . Los presos parecen tener la triste perspectiva de servir un día de objeto de canje humano en las "concesiones no unilaterales" y otras de maniobras políticas.
En tanto, conviene seguir la lucha por su liberación y por el mejoramiento muy urgente de las terribles condiciones que sufren los 250 presos políticos y los 80.000 comunes en sus Guantánamo y Kilo 8 cubanos.
No me imagino que la psicóloga Castro Espín ignore cuán repugnantes son estas condiciones, y sí cuánto le debe chocar profundamente. No imagino que la mujer que pelea por los derechos de los transexuales no esté a favor de las inspecciones independientes de la Cruz Roja a las prisiones cubanas. Tiene harto trabajo urgente delante. No está sola.

www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/opinion/articulos/la-
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Teodoro Petkoff, líder histórico de la izquierda venezolana
(tomado de Encuentro en la Red)

Venezuela


«Hay ya una recuperación de la lucidez»




Teodoro Petkoff, director del diario 'Tal Cual' y líder histórico de la izquierda venezolana, evalúa la 'tercera derrota' del oficialismo.

Michel Suárez, Madrid
4.12.2007

 
Teodoro Petkoff, director del diario 'Tal Cual'.

Candidato tres veces —dos a la presidencia (1983 y 1988) y una a la alcaldía de Caracas (1989)—, no hay tema sobre Venezuela que Teodoro Petkoff no domine con conocimiento de causa. Unas horas después de conocerse la derrota del oficialismo en el referendo sobre la reforma constitucional, el periodista no parece haber dormido y atiende a la prensa extranjera, llamada tras llamada, sin tiempo ni para respirar.

A sus 75 años de edad, este zuliano, hijo de inmigrantes búlgaros y director del periódico Tal Cual, editorializa cada día en términos de conciencia periodística nacional.

¿Cómo puede interpretarse este resultado? ¿Como una victoria o una contención de la marea totalitaria?

Como las dos cosas. Lo interpreto como una victoria de la oposición, acompañada en esta ocasión de una parte de los votantes del presidente, que no necesariamente han roto con él pero que no estaban dispuestos a aceptar el proyecto de reforma que presentó. Por otro lado, bloquear el proyecto significa una contención importante del sesgo claramente totalitario que Chávez había impreso a la normativa constitucional que pretendía aprobar.

¿A quién afecto más la baja participación?

La abstención siempre se supuso que debía desfavorecer a la oposición, a los adversarios del presidente. Pero habrá que ver. Hablamos muy temprano y no hemos analizado los números todavía. Una parte del chavismo, que estaba en contra de la reforma, optó por no votar, para no sentirse presionado. Ahora, sé que una parte de los opositores, que todavía tiene la cabeza llena de pajaritos preñados, como decimos en Venezuela, no votó porque pensaba que su manera heroica de protestar era quedarse tomando whisky el domingo en la casa. Espero que reflexionen, que hayan aprendido la lección.

¿Cómo interpretar el "por ahora" de Chávez, esa frase-remake que recuerda la intentona golpista del 4 de febrero de 1992?

Eso revela su intención de persistir en el empeño, sin duda alguna. El hecho de que haya sido derrotado no significa que haya salido de la presidencia. Será presidente, si no logra hacerlo de otro modo, hasta enero de 2013, pero no más allá. Buscará otros caminos. No es que vayamos a vivir ahora en un país feliz, sino en uno lleno de conflictos y con un presidente que va a estar retándonos. Lo que pasa es que tiene un plomo en el ala.

Él sabe perfectamente bien que la derrota de ayer no es la primera. Es la primera electoral, pero en 2007 ha venido cosechando, uno tras otro, reveses que demuestran cómo en el país se está produciendo un desenamoramiento, un desencanto progresivo hacia él.

Tres veces, este año, ha vivido procesos en los que su voluntad fue rechazada. Uno, decretó que los partidos que lo acompañaban se disolvieran para integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Pero tres o cuatro partidos se negaron a disolverse y eso lo debe haber llenado de perplejidad, porque no está acostumbrado a que estas cosas ocurran. Uno de esos tres, el llamado Podemos, fue la punta de lanza de la batalla parlamentaria contra la reforma.

Por cierto, Chávez no ha podido constituir todavía el partido único, no hay partido único. Chávez no tiene partido en estos momentos.

El segundo revés fue cuando cerró Radio Caracas Televisión. Más del 80% de la gente, de acuerdo con todos los sondeos, rechazó la medida. O sea, que tuvo una presión enorme de sus propios partidarios, sin que esto significara que rompían con él. Este es el renacimiento del espíritu crítico.

Hay una parte del pueblo venezolano que ha acompañado a Chávez, que lo acompañó, porque —no sin razón— vio en él la superación de las tremendas falencias que en los últimos años causaron los partidos de gobierno. Pero poco a poco comienzan a darse cuenta de que el remedio estaba resultando peor que la enfermedad. Hay ya una recuperación de la lucidez, que se expresa por ahora en este tipo de conductas: rechazar ideas o proposiciones que el presidente ha hecho.

¿De qué vías alternativas dispondrá Chávez para materializar sus proyectos, antes de la finalización obligatoria de su mandato en 2013?

Por ahora dispone de una Ley Habilitante, desde febrero del año pasado, que le permite promulgar decretos con fuerza de ley. Él estaba esperando desarrollar su nueva Constitución, pero no hay nueva constitución. Le queda la vieja. Si va a promulgar leyes, no puede hacerlas contradiciendo la Constitución. Pero Chávez nunca se ha amparado en demasiados tecnicismos legales. Veremos lo que hará.

Ahora, tampoco podemos descartar que el presidente reflexione un poco sobre lo que pasó. Se tiene que dar cuenta de que la derrota es la de un proyecto que buena parte del país rechaza, que no lo quiere. Esta es una democracia imperfecta, autocrática, militarista, y lo va a seguir siendo. Pero, más que bien, algunas formalidades democráticas continúan siendo respetadas y, a fin de cuentas, tuvimos un referéndum y el presidente tuvo que reconocer los resultados.

La gente no estaba dispuesta a aceptar un modelo cercano al cubano. Lo de Venezuela es algo que se parece más al México del PRI, en sus tiempos de oro, que al modelo cubano. La reforma abría el camino hacia un modelo político e institucional como el cubano, que es en definitiva el modelo soviético.

Chávez tiene que pensar también en si su estilo, de carrito chocón, de descalificación permanente del adversario, de desconocimiento del otro, puede seguir siendo el estilo en Venezuela. O si está obligado a hacer algunas rectificaciones que nos permitan funcionar como una democracia normal.

No digo que aquí nos vamos a abrazar todos, que todos somos felices agarraditos de las manos. Simplemente le digo: 'Siga gobernando, usted va a tener oposición, pero vamos a relacionarnos como el gobierno y la oposición de todos los países civilizados. No sienta usted que quienes le hacen oposición son enemigos a quienes debe aniquilar. Y no sintamos nosotros que usted es alguien que debe ser derrocado para poder salir de su problema'.

¿Hay posibilidades de que Chávez convoque entonces una asamblea constituyente?

No sé si el presidente tendrá eso en mente. No creo que en este momento se salga con una asamblea constituyente. Aquí ha quedado vigente la Constitución de 1999, que tiene imperfecciones y yo en su momento señalé los aspectos que no me parecen convenientes, pero su capítulo de derechos civiles y ciudadanos en general es excelente, porque fue tomado, por cierto, del proyecto de reforma que se preparó desde el año 1992.

Con el reconocimiento de la derrota oficialista, ¿termina la desconfianza hacia las máquinas electrónicas de votación?

Espero que, finalmente, con esto hayamos podido derrotar esa estúpida leyenda urbana que rodó en Venezuela y que tanto daño le hizo a la oposición. Mucha gente se metió un puñal pensando que siempre les iban a robar las elecciones. Nosotros hemos estado años tratando de demostrar que esa es una necedad, que no tiene ningún basamento en la vida real. Aquí es imposible hacer un fraude, en el sentido de volcar un resultado completamente. Irregularidades electorales por supuesto que hay, como en todos los países del mundo. No hay elección perfecta. Ni en Suiza.

Fidel Castro debe haber tenido pesadillas anoche…

Supongo. Me imagino que no debe haberle gustado el resultado. Debe haberse sentido bastante mortificado con la derrota de su pupilo. Supongo que también debe estar lamentando —como debe estar ya tan fuera de juego— no haber podido aconsejarlo. No pudo darle los "consejos útiles" que en alguna ocasión le dio. Porque aunque parezca increíble, en algunas ocasiones Fidel actuó como una fuerza moderadora (sonríe) sobre Chávez, cuando se le iban demasiado los tapones.

Dos agriculturas y un desastre
Encuentro en la Red

Dos agriculturas y un desastre
Frío, frío: La parcelación de ciudades no solucionará la crisis productiva de la Isla


por Leonardo Calvo Cárdenas, La Habana


 
Leonardo Calvo Cárdenas es secretario de organización de la Corriente  Socialista  Democrática  Cubana

miércoles 26 de septiembre de 2007
 
 

Cuba vivió este año una de las producciones azucareras más bajas de su historia, si no la peor. (AP)

 

Al entrar por carretera al municipio habanero de Güira de Melena se puede apreciar una enorme valla que define la localidad como "referencia nacional en la agricultura urbana". La confusión invade al viajero medianamente conocedor: ¿acaso esta localidad no ha sido reconocida históricamente como una de las más destacadas productoras de la agricultura tradicional?

La nueva condición que anuncia la mencionada valla es demostración inequívoca de la degradación estructural y generalizada de la economía en general y del sector agropecuario en particular. La parcelación de las ciudades es un intento de solución emergente que actúa como insuficiente paliativo al derrumbe de la producción agropecuaria, que en los últimos lustros ha complicado más la existencia del cubano, a cuenta de aumentar la escasez, los precios de los alimentos y, por consiguiente, el costo de la vida.

Otro tanto ha sucedido con la producción pesquera. A pesar de contar con una rica plataforma insular y haber conformado en décadas pasadas una poderosa flota que realizaba faenas de altura en lejanos mares del mundo, ahora se pueden ver recurrentes reportajes televisivos sobre el cultivo artificial de peces comestibles, producción que está muy lejos de hacerse sentir en el mercado o en la dieta cotidiana de los ciudadanos, para quienes el consumo de este importante renglón alimenticio sigue siendo un lujo.

La causa del fenómeno, lo más importante a fin de cuentas, viene a ser la misma historia vivida en el último siglo, desde China hasta el Caribe: los efectos demoledores que para la economía y la supervivencia tiene la vocación totalitaria de los grandes líderes del llamado socialismo.

Atrofia estructural

El panorama sigue siendo desolador. Mientras el gobierno conserve el control monopólico de la superficie cultivable y las capacidades productivas del sector agropecuario, se mantendrán gran cantidad de tierras baldías o subutilizadas, y los precios de los productos continuarán inaccesibles para la mayoría de la población.

Esta atrofia estructural ha provocado que un país con las condiciones naturales e historia productiva de Cuba necesite importar cada año el 84% de los alimentos que consume, con el "agravante" de que en el último lustro la mayor parte de ese monto se ha comprado a exportadores norteamericanos. Cuba debe ser a estas alturas una de las naciones de más baja tasa de seguridad alimentaria del planeta, además de tener a su principal "enemigo político" como principal proveedor.

¿Cómo es posible que las autoridades dispongan cada año de más de 1.000 millones de dólares para cubrir las compras al contado a Estados Unidos, mientras son incapaces de pagar más o menos en tiempo, y de manera decorosa, a los productores nacionales? Lo dicho es un ejemplo de la ineficacia administrativa que padece la economía de la Isla y la muestra de una muy sui géneris manera de hacer patria.

Está claro que el monopolio estatista de la economía garantiza en medida considerable el control político de la sociedad, además de implicar la parálisis y el retraso productivo-tecnológico, la desidia administrativa, el desbarajuste financiero —manifestado en la extensa cadena de cuentas por pagar y cobrar entre las empresas—, la pobre estimulación y el consiguiente desinterés de los trabajadores, así como el burocratismo y la corrupción.

Cada año, los altos funcionarios de la esfera económica aseguran que el Producto Interno Bruto (PIB) crece de forma exorbitante, pero lo que enfrenta el ciudadano de a pie es una subsistencia cada día más difícil y azarosa. A pesar de los cantos de sirena de la propaganda oficial, la economía muestra un deterioro sin precedentes, con perspectivas nada promisorias.

El único camino seguro

Los expertos y estudiosos buscan en la lejanía de los tiempos un año de tan baja producción azucarera como el que corre, cuyos resultados apenas cubren la limitada demanda interna. Después de liquidar y desmontar lo que fue por siglos la primera fuente de riquezas de la Isla, al alto liderazgo sólo le queda ver desde la barrera de un resentido hipercriticismo los nuevos derroteros que toma el sector en el mundo.

La relativa eficiencia económica de la llamada agricultura urbana se debe a que allí la remuneración de los trabajadores está directamente vinculada al resultado de la producción. La historia reciente lo ha demostrado en las más diversas latitudes: la apertura de espacios al libre desenvolvimiento económico de los que producen es el único camino seguro para alcanzar y garantizar cobertura y seguridad alimentaria.

Los discursos altisonantes, las consignas y las cifras infladas no llevan los alimentos a la mesa del hasta ahora desesperado consumidor. Cuba sólo podrá salir de esta crisis productiva, que ya se torna endémica, cuando la libertad económica de los ciudadanos deje de ser vista por los gobernantes como obstáculo insalvable a su voluntad de poder y control absoluto.


www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/dos-agri

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América Latina

Socialismo del Siglo XXI y a la venezolana: cinco problemitas


¿Es creíble, sostenible, viable, el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela? ¿Lo es en otros países de América Latina? ¿Tiene sentido hablar del modelo venezolano de Socialismo del Siglo XXI para Nicaragua? Los cinco “problemitas” que aquí se señalan son colosales problemas, en los que hay que reflexionar antes de aplaudir, ponderar, predicar... o copiar.

Raúl González Fabre, sj

Hugo Chávez fue reelegido en diciembre de 2006con más del 60% de los votos. Durante la campaña y después, aseguró que votar por él era apoyar un Socialismo del Siglo XXI de contornos imprecisos. Al mismo tiempo, el núcleo de su campaña consistió en una expansión del gasto público que dio lugar a una fenomenal piñata populista, con el dinero y las importaciones corriendo con una abundancia que recordaba el primer período de su archirrival Carlos Andrés Pérez.

"Cuba ofrece otro ejemplo interesante: casi cincuenta años guiados por el Hombre Nuevo en persona, y no se ha conseguido el pleno abastecimiento de papel higiénico".

http://www.envio.org.ni/articulo/3664



Palabras del recién escritor exiliado cubano Osvaldo Antonio Ramírez
http://www.lacalledecordoba.com/noticia.asp?id=16355

El lado más amargo del ‘castrismo’
 

Sus opiniones le costaron el exilio de su país hace tres meses. Desde entonces, el escritor cubano Osvaldo Antonio Ramírez vive en Córdoba desde donde contempla con escepticismo el ‘adiós’ de Fidel que, según sus palabras, ejercerá el poder en la sombra

A. Gutiérrez
a.gutierrez@lacalledecordoba.com

La distancia es inmensa. Más de 7.400 kilómetros separan La Habana de Córdoba, pero en la cabeza de Osvaldo están tan cerca como el recuerdo de su mujer y dos hijos que siguen en un país, el suyo, que tuvo que abandonar hace poco más de un año. “Tras la publicación de mi último libro ‘Dios salve a Numancia’ me convertí en un peligro para ellos. Hubo una reunión para analizar los movimientos y opiniones de lo que ellos llaman disidencia interna y me señalaron como objetivo prioritario. Era salir o acabar en la cárcel”, recuerda este escritor cubano que ahora desde España, la tierra de sus abuelos, valora con total escepticismo el reciente e histórico anuncio del adiós de Fidel Castro.

“Si Fidel ha renunciado es porque sus capacidades físicas han tocado fondo, no porque haya una voluntad real de cambio. En el propio comunicado Castro indica que seguirá guiando y vigilante el destino del país. Eso es un muro terrible porque implica que va a seguir ejerciendo el poder desde la sombra, a través de los numerosos fieles que siguen su línea de pensamiento. Yo no veo solución a corto plazo”, señala Osvaldo que precisamente por esto tiene como objetivo inmediato traerse cuanto antes a su familia a España.

 
Una amenaza tan real como velada

Y es que para que haya un verdadero cambio en Cuba Osvaldo considera que lo primero que debe solucionarse es “vencer al miedo que aprisiona como una camisa de fuerza a la sociedad cubana”. Él tuvo la ‘osadía’ de plasmar en papel esta y otras opiniones sobre el régimen castrista que “poco a poco me fue marginando, primero profesionalmente, luego con la amenaza velada y después con el riesgo confirmado de saber que iban a por mí. En Cuba, como ocurre en todas las dictaduras, como también ocurrió aquí en España, el peligro viene de las personas que piensan, de los intelectuales”, señala.

Acerca de sus motivos para dudar de un verdadero cambio a corto plazo en su país, Osvaldo indica que, aparte del miedo es necesaria una verdadera voluntad de reforma que no se ha dado en todo este tiempo por mucho que se quiera vender esa imagen. “En estos meses en los que ha estado al frente Raúl Castro se dijo que se expresasen ideas y opiniones para el cambio, pero no dejó de ser una mera estrategia, un lavado de cara, ya que ha pasado el tiempo y no se han puesto en marcha ninguna de las ideas que se expresaron. Si quieren un cambio real ¿dónde está la oposición? ¿Por qué ésta no tiene ningún poder de convocatoria? Hay mucho miedo y las libertades civiles para los ciudadanos cubanos son nulas”, indica.

El escritor cubano habla de sus propia experiencia, relata como poco a poco sus opiniones fueron pasando de meras impresiones a ser consideradas un peligro real para un régimen en el que “las amenazas no suelen ser explícitas, sino tácitas, veladas, normalmente a través de amigos y conocidos que tienen contactos en las altas esferas del aparato político. Desde allí me llegan mensajes cada vez más alarmantes que me hacen llegar al punto de reunir a mi familia para decirles que no me quedaba más remedio que irme de mi patria. Tener que tomar esta decisión es algo terrible porque el exilio es una manzana que nadie quiere probar”, recuerda Osvaldo.


La doble cara de Cuba

Curiosamente, Osvaldo se ha exiliado en una provincia como Córdoba en la que el apoyo al movimiento cubano y a la figura de Fidel son más que explícitos, movimientos como Solidaridad con el Pueblo Cubano cuenta con el total respaldo de destacados miembros de la política local cordobesa, una situación que el escritor reconoce “me perturba y me traumatiza”, aunque tampoco le sorprende. “El régimen cubano tiene una importante dualidad. Por un lado está lo que pasa en la isla y por otro la imagen que se transmite fuera del país. Desde fuera se observa a un líder mitificado, una situación que nada tiene que ver con la verdadera realidad que vive el cubano de a pie. Una cosa son los turistas, los hoteles y otra la vida cotidiana en la que vive la gran parte del pueblo”, señala Osvaldo desde su exilio cordobés en donde tiene muy claro que seguirá ejerciendo su profesión de escritor y en donde también espera retomar su vida familiar con su mujer e hijos.